miércoles, 18 de mayo de 2016

La pareja

por Susy SCANDALI

Era una pareja pero caminaban separados.Los crucé en la costa, al mediodía, bajo un sol deslumbrante y rodeados de gente que caminaba en uno y otro sentido.

No iban de la mano. Ni abrazados. Y él, no la consolaba. Es que ella iba llorando.Lloraba con lágrimas copiosas, de esas que se desplazan con velocidad hacia la barbilla, de esas que parecen dejar un reguero en el piso, de las que te mojan de verdad.Y no las ocultaba. Por el contrario, lloraba con la boca abierta, sin cubrirse, sin fijarse en la gente que la miraba. Como yo.



Quise consolarla, abrazarla y pegarle unos golpecitos en la espalda, como a los bebés. Decirle que no valía la pena. Que no sufriera tanto, porque el dolor, todo dolor, es pasajero. Más aun cuando es una pena de amor.Porque asumí que lo era. La indiferencia de él lo demostraba.

Y tuve ganas de decirle –a ella-, que lo que hoy le parecía eterno, mañana habría terminado. Que aunque hoy sentía que se le partía el corazón, el corazón no se le iba a partir. Que iba a comenzar a latir nuevamente y demostrarle que seguía viva. Porque de amor –también quise decirle-, nadie se muere.

Que lo soltara. Que lo soltara lo más rápido posible.  Porque de nada vale quedarse con alguien, en el pensamiento y en el corazón, si ese alguien ya no te ama.Todo eso tuve ganas de decirle cuando la crucé, caminando en sentido contrario, por la costa al mediodía.

Quise hablarle, pero seguimos caminando.Simplemente, nos cruzamos.El sol brillaba gloriosamente, pero ella no se daba cuenta.Yo iba sola.Ella también. Pero no se daba cuenta.

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